Miedo a las tics
Hoy en día
casi nadie pone en duda la necesidad de que las denominadas TIC (Tecnologías de
la Información y Comunicación) entren en las aulas y centros educativos de modo
que se conviertan en parte habituales e integrados del paisaje y práctica
escolar. Pero qué pasa con aquellos profes con
tecnofobia, es decir el rechazo o cuestionamiento de la utilización de
estas máquinas digitales en los procesos de enseñanza-aprendizaje, acusándolos
de que “deshumanizaban” o “tecnificaban” la educación, de que solamente servían
al alumnado para distraerse y/o jugar o que el conocimiento y la cultura
verdadera estaba en los libros y no en la tecnología digital. En el fondo, la
tecnofobia no era más que la manifestación de los miedos que produce lo
desconocido ya que curiosamente los docentes tecnófobos de aquellos años eran
personas que prácticamente nunca habían utilizado una computadora e ignoraban
conceptos, hoy en día ya integrados en nuestra cultura cotidiana, como
software, Internet, correo electrónico o Word Wide Web.
Utilizar los ordenadores de forma
más o menos habitual con el alumnado y que dicha práctica docente tenga valor y
significado pedagógico representará para la inmensa mayoría del profesorado un
enorme esfuerzo de aprendizaje en la adquisición de nuevas habilidades, enseñar
con ordenadores requiere de una metodología distinta al modelo tradicional
basado en el libro de texto, la clase magistral o en apuntes. Y cambiar estas
rutinas y habilidades docentes es un problema complejo, que exige mucho
entusiasmo, tiempo y esfuerzo continuado. Los principales desafíos que suponen
para el profesorado enseñar con las TICs en una perspectiva metodológica que
asuma los planteamientos y principios constructivistas e innovadores suponen
básicamente un cambio sustantivo del papel del docente en el aula.
Pero ¿está
preparado el profesorado para hacer frente a estos retos? ¿dispone de los
conocimientos y destrezas tanto informáticas como pedagógicas para saber
organizar situaciones de aprendizaje en el aula basadas en el uso de TIC? ¿bajo
qué modelo educativo y para qué fines se pretende alfabetizar al alumnado como
usuario de estos recursos tecnológicos? ¿estas tecnologías facilitarán la
adquisición de los aprendizajes académicos, entrarán en colisión con los
objetivos tradicionales de aprendizaje o promoverán otros nuevos?… Las
preguntas son múltiples y todavía carecemos de respuestas adecuadas y certeras
a las mismas.



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